martes, 26 de julio de 2011

Chapada Diamantina, la energía del diamante.

Salimos de Boipeba con cierta pereza, no es fácil irse de sitios como este pero el camino continua. Nos fuimos a Llençois, puerta de entrada del Parque Nacional de la Chapada Diamantina, a unas 6 horas al interior desde Salvador. Es una zona que me habían recomendado mucho, y la verdad es que no está nada mal, muy buena para ir a hacer caminatas por la montaña, descubrir cascadas, cañones y otras maravillas, o simplemente ir a disfrutar del buen rollo que se vive por ahí. Nosotros estuvimos más bien en el valle de Capao, un valle un poco aislado pero con un rollito muy especial, buena energía y un gran entorno y si te apetece hacer montaña tienes un montón de opciones, algunas de varios días, en estas se ponen un poco pesados para que contrates guía, cosa que encarece bastante la salida (150 reales/día todo incluido) si eres un urbanita y no tienes ni idea de montaña puede ser conveniente, pero sinceramente... nos encontramos gente que iba por libre con su tienda y si conoces mínimamente la montaña se puede hacer sin problemas, pero con cuidado, el parque es muy grande y sin señalizar.
Nosotros fuimos más bien de passeios como dicen aquí, hicimos excursiones a la Cachoeira da Fumasa (la segunda más alta del mundo), es tan alta que el agua no llega abajo, antes se pulveriza y con el viento vuelve a subir (saque algún video interesante del fenómeno), y luego fuimos también a Cachoeira da Rodas(que nos encantó) y a Rio Preto (negro), las aguas son como rojizas, oscuras debido a las descomposición de las hojas, pero buenísimas para un baño en todo caso. La verdad es que en sitios como la de Rodas volví a tener la sensación que tienes a menudo en Brasil de que somos muuuuy pequeños delante de la fuerza y la exuberancia de la naturaleza.
La vila también la disfrutamos, como decía había muy buen ambiente, a parte aquí hay varias comunidades alternativas(mucho hippie y rastas) de lo que llaman nuevos pobladores y por ejemplo en la plaza cada día había algo que ver, cine, capoeira, conciertos, así que muy bien. A parte viajando con Fernando es muy fácil hacer amigos, tiene un gran don de gentes y enseguida estábamos integradísimos con unas cervezas en la mano.
Ahora ya me he vuelto a quedar solo, ya casi me estaba acostumbrando a viajar en trío, la verdad es que hemos estado muy a gusto y he tenido la suerte de aprender mucho de un gran tipo como Fernando y de un personaje como Marc, espero nos volvamos a encontrar en Barcelona. Ahora toca seguirla solo y esperar a ver que sorpresas me esperan en Olinda, Pipa, Natal y próximamente en Colombia. Finalmente no llegaré al Amazonas por tiempo principalmente, todavía queda muy lejos y si quiero estar en Barcelona en octubre debo reservar los dos últimos meses para Colombia, a la que espero llegar en menos de 20 días.


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