jueves, 11 de octubre de 2012

Había una vez una ciudad encima de un lago

Hace días que quería escribir, de hecho últimamente por trabajo estoy escribiendo mucho pero sin briefing me está costando un poco más... quizá estaba esperando a conocer un poco más para poder contar más cosas, pero creo que algo os puedo contar ya.
Podemos empezar por el origen de esta ciudad que no tiene desperdicio. Parece ser que la ciudad está construida encima de un lago, ¿complicado no? pues si, de hecho una de las cosas que te llama la atención es que en el centro hay muchos edificios antiguos torcidos, a parte de por la actividad sísmica (todavía no he vivido ningún temblor), porque tienen unos cimientos super inestables, claro se les ocurrió construir encima de un lago... En la bandera mejicana, muy querida por cierto aquí (no como otras) tienen una águila que se come una serpiente encima de un cactus, pues bien ahí está el símbolo que originó la creación de esta ciudad. Resulta que los primeros pobladores del DF, tenían una profecía, o el encargo de encontrar como una especie de tierra prometida y esa tierra sería donde encontraran a un águila devorando una serpiente, resultó que la águila caprichosa se encontraba en medio de un lago, el lago Texcoco y ellos que se tomaron la profecía al pie de la letra, pues empezaron a construir la capital de México encima de un lago, por lo visto ese punto es actualmente el Zócalo. A partir de ahí empezaron a construir puentes y jardines flotantes, sin duda una gran obra de ingeniería pero yo hubiera mentido sobre la posición del águila... creo que esto fue sobre el 1325 y los que encontraron la famosa águila fueron los Mexicas o más conocidos por Aztecas.
Este dato, que entiendo que algo tiene de leyenda y algo de realidad, me hace pensar que muchas cosas en este país funcionan de la misma forma. Como que la sociedad mexicana está construido sobre un gran lago, con cierta inestabilidad pero que no sabes como sigue en pie y sigue creciendo en su frágil equilibrio. Un equilibrio entre la vida y la muerte de su pueblo, entre la alegría y la violencia, entre el político y el narco, entre su vecino gringo y sus hermanos latinos, entre la conquista y la idependencia... un equilibrio aparentemente imposible, pero muy real, quizá sea eso el surrealismo mexicano... Por ahora ese es el México que percibo, un país que no tengo miedo de conocer porque aunque tiene peligros evidentes también tiene mucha belleza por mostrar y que sorprende por su intensidad, una intensidad que engancha, tengo la extraña sensación que lo mejor todavía esta por llegar así que seguiremos esperando con los sentidos bien abiertos y disfrutando de todo lo que me va mostrando, que no es poco.

Os dejo un par de canciones de Instituto Mexicano del Sonido una cruda y otra alegre, son muy grandes y tengo ganas de verlos ya en directo. Ahí lo dejo!




lunes, 6 de agosto de 2012

Volviendo al camino

Hace casi un año que no escribo, quizá hasta ahora no tenía motivo y tampoco no sabía muy bien como retomarlo... Estaba en un paréntesis de casi un año en mi ciudad Barcelona, recuperándome de un viaje de 6 meses y preparando mi próxima salida que ya es realidad. Ahora cambio de rumbo y de ciudad, Ciudad de México Distrito Federal,  de nuevo en Latinoamérica que tanto me atrapó. Un país, una ciudad que todavía no conozco pero que no me queda tan lejos, un poco más al norte del país que me despidió, Colombia, y con la que no hay tantas diferencias (en mi primer fin de semana ya he encontrado varias coincidencias).

Ahora es diferente, no hay límite de tiempo, no hay ruta, pero hay proyecto. Hace años tenía pendiente trabajar fuera de Barcelona y parece que por fin llegó el momento, a veces tienes que esperar ese preciso momento, donde todo empieza a conectarse, parece que exista una fuerza que te empuja a dar el paso, así ha sido y porque no decirlo, algo de suerte ha ayudado a que todo vaya saliendo bien y acabe tal como esperaba. También a buenos amigos, familia que me han apoyado y han creído en mi.

Sobre México, poco puedo decir todavía porqué solo llevo poco más de 48 horas por aquí, aunque debo decir que lo poco que he visto me ha entrada bastante bien y he tenido una buena acogida y aun sin conocerlo me parece un lugar familiar en el que casi seguro estaré a gusto.

Así que doy por reinaugurado este blog y no os preocupéis que aunque México tiene mala fama en cuanto a violencia (la cual está muy integrada y casi diría que hasta les gusta el morbo), yo estoy en una zona bastante tranquila y estoy convencido que también tiene grandes cosas que ofrecerme y si mi estrella me acompaña estoy seguro que no pasará nada malo, solo cosas buenas. Ahora, a encontrar casa y empezar a trabajar duro pero con ilusión, es un volver a empezar pero no me da pereza, sino no estaría aquí, no? :) Todo lo contrario, todo son buenas oportunidades con ganas de aprovecharlas y seguir aprendiendo.

Para ilustrar esta vuelta, o esta ida, una bonita foto de un amigo de mi Barcelona, by Lluís Carbonell.

Os mando un abrazo y espero tenerlos cerca en esta nueva etapa. Suerte para todos!



domingo, 18 de septiembre de 2011

Caminando por Latinoamérica.

Hace seis meses salía de Barcelona para hacer mi primer gran viaje, una vuelta por el planeta latinoamericano de punta a punta, por tierra, mar y aire, de Ushuaia a Cartagena, de los mares de fríos del sur a los calientes del caribe, de las llanuras patagónicas a las playas tropicales, de los Mapuches a los Tayrona... Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia... no es toda Sudamérica pero estoy satisfecho y creo he pasado de no conocer a quedarme un poco atrapado por esa tierra y esa gente, para mi ya son hermanos. Tanto me ha gustado que creo que no tardaré en volver.
El problema que tiene hacer un viaje así, es que ya nada vuelve a ser igual... tu cabeza hace click y entras en otra dimensión, otra conciencia, a plantearte cosas que pensabas que tenias claras, tus fronteras se abren y aunque nunca pierdes el vínculo con tu lugar de origen te empiezas a sentir más un habitante del planeta que no solo un vecino de tu barrio. Alguien dijo que no necesariamente el lugar donde naciste es el lugar donde tienes que estar... y eso es bien cierto aunque haya muchos que nunca se lo llegaran a plantear, que manía tenemos de meternos todos en el mismo sitio!
En muchas ocasiones no he podido evitar hacer comparaciones entre Europa y Latinoamérica, el viejo mundo y el nuevo, no? Realmente sigue siendo un nuevo mundo, con otro tipo de oportunidades, castigado por la historia pero con una gran energía, una energía que parece que nosotros hemos agotado, saturado, podríamos decir que el norte del planeta tiene una cierta ventaja pero esa ventaja creo que se nos está girando en contra, la crisis mundial lo demuestra y quizás ahora sea el momento de que entren en juego otros, van a llegar otras reglas o las aceptamos o lo vamos a pasar mal. Dejemos de mirarnos el ombligo.
En estos primeros días en Barcelona no puedo evitar que mi cabeza siga un poco allí, es una sensación extraña, me alegra haber vuelto pero también me entristece un poco, quizás sea un tristeza de alegría, de haber conocido a toda la gente con la que me he cruzado, de haber tenido la suerte de estar en paisajes que no sabía ni que existían, de la música que traigo conmigo, de descubrir culturas que todavía mantienen un vínculo con la tierra o simplemente de haber podido vivir una experiencia que ahora puedo recomendar a todo el mundo, casi obligatoria y posible para más gente de lo que parece.
Y ahora....? Pues por ahora seguiré viajando de otra manera, desde casa, quiero preparar algo con todo el material que tengo del viaje, en muchos momentos me ha llegado la inspiración pero por motivos prácticos no he podido hacer mucho más que unas fotos, vídeos, escribir o hacer algún boceto. Le quiero dar forma a eso y juntarlo en una pequeña exposición, ya va siendo hora de que me ponga a crear sin necesidad que tenga que haber un logotipo firmando la pieza, yo soy el logotipo. Así que desde aquí me comprometo a invitaros próximamente a una exposición que espero os guste y de paso que os podáis llevar alguna obra mía.
Este post podría ser mucho más largo pero casi prefiero acabarlo de comentar en persona con los que estáis por aquí. Solo deciros que ha sido un placer compartir mi experiencia con vosotros y que en algún preciso momento hayáis viajado un poco conmigo. Gracias por estar ahí.



martes, 6 de septiembre de 2011

Colombia o Locombia, todo en uno.

Parece que aquí en Colombia me está costando un poco escribir...no se si es porque ya estoy al final del viaje o porque me cansé de escribir, eso no quiere decir que no esté disfrutando de este país, pero la verdad es que al ser el último ya me lo estoy tomando con mucha calma. No he hablado ni de Bogotá, ni de Cartagena, ni de Tayrona, ni de Cali donde estoy ahora, intentaré hacer un pequeño resumen...
La impresión general ha sido buena, Colombia está cumpliendo con sus expectativas pero es inevitable hacer comparaciones con Brasil, aunque tienen muchas diferencias. La llegada a Bogotá desde las playas de Pipa, fue un poco duro, demasiado contraste de las playas paradisiacas a una capital bulliciosa. Por suerte mi llegada fue muy bien acogida por mi tía, y aproveché para descansar unos días, visitar Bogotá y ir al dentista! lo tenía pendiente y aproveche la buena fama de los odontólogos Colombianos para poner al día mi dentadura a buen precio. Bogotá es un ciudad enorme, en linea con las grandes ciudades latinamericanas, pero como gran ciudad tiene oferta para todo los gustos, desde casco antiguo, colonial para variar, oferta cultural y como no, Rumba, Rumba no como estilo músical sino como fiesta, al colombiano le gusta pasarlo bien, bailar, beber, divertirse y estar de rumba! Igualmente en Bogotá estuve en otro plan, a parte de descansar, la casa de mi tía situada al Sur de la ciudad, es una fundación que se dedica a la ayuda a familias pobres y en estado de miseria, así que cada día me encontraba un grupo de gente diferente que asistían a los talleres y a los almuerzos que la fundación le ofrecía. También pude acompañar a mi tía a algunas visitas domiciliarias, en las que tuve contacto con la realidad de esas familias que viven de forma muy precaria. Aquí en Colombia, tienen un sistema social que divide la sociedad en estratos que van del más pobre, el estrato 1, al más rico, el 6, así que si estás en el 1 o 2 como la gente que viene a la fundación... pues lo tienes bastante jodido. Quiero preparar algo para echar un mano con fondos para la fundación, así que cuando lo haga espero que quien quiera colabore con la causa, por que realmente lo necesitan.
Después de pasar unas dos semanas en Bogotá, me fui para Cartagena de Indias con mi tía, el caribe Colombiano, el Salvador de Bahía de Colombia, cultura negra, historia, rumba y buena onda. Después de pasar unos días con mi tía, seguí mi viaje solo de nuevo y acabé quedándome una semanita en Cartagena, un día más que más da... no me arrepentí, dicen que la ciudad tiene un aire a La Habana y después de haber visitado ambas ciudades puedo decir que es bastante cierto, al fin y al cabo las dos fueron los puertos principales del Caribe. En Cartagena me reencontré con mi amigo Olivier que nos vimos en Ushuaia(Argentina) y ya había llegado a Cartagena, también conocí a un chico español que ahora vivía en Venezuela pero que había vivido mucho tiempo en Cartagena, así que estuvo bueno por las informaciones que me dio.
Seguí visitando la costa y me fui hacia Santa Marta, con intención de visitar el Parque Tayrona, a la ciudad no le di apenas tiempo, con solo una noche partí para Tayrona. Por fin pude ver bonitas playas colombianas, el parque es precioso, con varias playas (no todas aptas para el baño por las corrientes), mis preferidas la de la
Piscinas y la de Cabo de San Juan, me gusto mucho la combinación de playa con la sierra, para llegar a las playas tenias que andar un poco y cruzabas diferentes tipos de paisaje, bosque tropical, palmerales y esas grandes rocas blancas típicas del parque que me cautivaron. La zona es muy interesante también por las poblaciones indígenas que viven el parque y en la sierra, concretamente los Tayrona y los Koguis, también es muy interesante caminar por los caminos que construyeron, y las ciudades como la Ciudad Perdida la más impresionante y la que no fui por falta de presupuesto por que son un 300 euros por 6 días de ruta para llegar. En cambio visité Pueblito, que es una versión mini de la Ciudad Perdida y se encuentra dentro del parque y es bastante más accesible ya que llegas en una mañana, pero igual es muy bonito de ver con sus avenidas de piedra tallada y sus terrazas. Tener en cuenta que era un pueblo que no conocía el hierro, solo el oro y sus construcciones son grandes obras de ingeniería para la época en que se construyeron, 500 años antes de la famosa conquista... En Tayrona también estuvo bueno porque estuve durmiendo 5 noches en una hamaca y no está nada mal, se duerme muy bien. También pude bucear por unos de los arrecifes más bonitos en que me he sumergido en mi viaje y quizás el más difícil, ya que se encontraba en una especie de rompeolas que construyeron los indígenas para pescar, lo que pasaba es que estaba un poco lejos de la playa y lo llegué nadando....creo que nunca había nadado tanto pero valió la pena, gran vida submarina!
Luego me fui para el eje cafetero, en el centro del país al oeste de Bogotá, pasé toda la noche en un bus con el aire acondicionado a tope y llegué a Medellín, quería visitarlo pero como llegué pronto y viniendo de Tayrona venía muy relajado y no me apetecía meterme en una ciudad así que pensé en seguir para Salento, un pueblecitoCocorá, donde se encuentran las palmas más altas del mundo y árbol nacional de Colombia, la Palma de la Cera. En el valle también pude disfrutar de ver muchos tipos de colibrí, sin duda ya uno de mis pájaros preferidos.También fui a visitar una hacienda cafetera con un chico suizo que conocí allí, el Pascal. Dicen que el café de Colombia es el mejor del mundo, pero definitivamente les faltan buenas cafeteras, las cafeteras son italianas y encima el cafe de primera calidad se exporta... así que el mejor café de Colombia no se toma en Colombia, será en España, Italia o quizás en Japón que dicen que es uno de sus principales puntos de exportación...
Y bueno como desde Salento me quedaba cerca Cali, pues ahora estoy en Cali... la capital colombiana de la Salsa, y así es! para empezar me metí en un hostel con clases de Salsa y Yoga, un poco de ejercicio para acabar el viaje no me irá mal... Todavía no puedo decir que sepa bailar salsa, pero espero como mínimo no parecer un pato mareado y poder tener un baile mínimamente digno con una latinoamericana, ellos lo llevan en sangre, nosotros tenemos que aprenderlo y a parte los que somos zurdos y con un poco de lateralidad cruzada, pues la coordinación no es lo nuestro...
Ya me queda poco en este país y en este viaje, mañana quería ir al Pacífico que me han dicho que puedo ver ballenas y de ahí el jueves vuelvo a Cali para ver la rumba salsera y de vuelta a Bogotá a esperar a mi vuelo para casa...

Os dejo con algo de salsa caleña y os invito a ver las fotos de los últimos días.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Primeras impresiones de Salento(Colombia) y un par de dibujos...





REcuerdo que solo son unas primeras impresiones y un par de páginas de dibujos, una de los almezamientos de celular latinos y otro de unas piedras de tayrona. Es el primer post de Colombia, y espero que no el último, quien quiera que lea las imágenes!

miércoles, 3 de agosto de 2011

Hasta aquí Brasil

Desde Pipa me despido de Brasil, un buen lugar para hacerlo por la belleza de sus playas, su buen ambiente y sus buenas gentes, ambas cosas me han acompañado en mi paso por este gran país... me hubiera gustado llegar un poco más lejos, me voy sin llegar al amazonas, uno de los lugares que tenía preferencia en mi viaje, me hubiera gustado mucho pasar por Manaus y pasarme 5 días encerrado en un barco rodeado de mosquitos para llegar a Leticia por donde entraría a Colombia... pero finalmente va a ser que no, quizás deba ser en otro viaje y a ser posible río abajo. No puedo negar que me de pena tenerme que ir ya, pero una vez estás aquí te das cuenta de la dimensión del territorio y para llegar a cumplir mis planes originales hubiera necesitado un mes más y por cuestiones de logística y compromisos en Colombia no ha podido ser... al final el paso a Colombia va a resultar más costoso de lo que tenia previsto, pero lo tomaremos como un imprevisto del viaje...o otro más(que tampoco han sido tantos).
Volviendo a Brasil... ahora lo entiendo todo mucho mejor, a parte de entender mejor el portugués, entiendo que sean como son, un país apasionante lleno de maravillas, con muy buena energía, ricos o muy pobres, con fuertes creencias religiosas, ya sean católicas o más místicas como el candonble, una religión del sincretismo, la gente se santíua por todo... hoy en la playa me he fijado que los surfistas y los bañistas se santíuan antes de meterse en el agua, depende la playa lo entiendo porque hay unas olas que golpean fuerte... Aunque estén en sudamerica, no son sudamericanos, son Brasileros y no hablan español, viven da cara al océano y a sus espaldas tienen un gigantesco territorio despoblado, selvático que los aisla del resto del continente, así que son totalmente autosuficientes, aunque como principal potencia sudamericana creo que no les va a quedar otra que aprender algo de español...
En definitiva...por aquí esta todo muy bien, y espero que siga estándolo, me voy con buen sabor de Brasil y si a tanta gente le pasa lo mismo será por algo. Ahora también tengo ganas de conocer Colombia de la cual también solo me han hablado maravillas, espero vivirlas próximamente...



martes, 26 de julio de 2011

Chapada Diamantina, la energía del diamante.

Salimos de Boipeba con cierta pereza, no es fácil irse de sitios como este pero el camino continua. Nos fuimos a Llençois, puerta de entrada del Parque Nacional de la Chapada Diamantina, a unas 6 horas al interior desde Salvador. Es una zona que me habían recomendado mucho, y la verdad es que no está nada mal, muy buena para ir a hacer caminatas por la montaña, descubrir cascadas, cañones y otras maravillas, o simplemente ir a disfrutar del buen rollo que se vive por ahí. Nosotros estuvimos más bien en el valle de Capao, un valle un poco aislado pero con un rollito muy especial, buena energía y un gran entorno y si te apetece hacer montaña tienes un montón de opciones, algunas de varios días, en estas se ponen un poco pesados para que contrates guía, cosa que encarece bastante la salida (150 reales/día todo incluido) si eres un urbanita y no tienes ni idea de montaña puede ser conveniente, pero sinceramente... nos encontramos gente que iba por libre con su tienda y si conoces mínimamente la montaña se puede hacer sin problemas, pero con cuidado, el parque es muy grande y sin señalizar.
Nosotros fuimos más bien de passeios como dicen aquí, hicimos excursiones a la Cachoeira da Fumasa (la segunda más alta del mundo), es tan alta que el agua no llega abajo, antes se pulveriza y con el viento vuelve a subir (saque algún video interesante del fenómeno), y luego fuimos también a Cachoeira da Rodas(que nos encantó) y a Rio Preto (negro), las aguas son como rojizas, oscuras debido a las descomposición de las hojas, pero buenísimas para un baño en todo caso. La verdad es que en sitios como la de Rodas volví a tener la sensación que tienes a menudo en Brasil de que somos muuuuy pequeños delante de la fuerza y la exuberancia de la naturaleza.
La vila también la disfrutamos, como decía había muy buen ambiente, a parte aquí hay varias comunidades alternativas(mucho hippie y rastas) de lo que llaman nuevos pobladores y por ejemplo en la plaza cada día había algo que ver, cine, capoeira, conciertos, así que muy bien. A parte viajando con Fernando es muy fácil hacer amigos, tiene un gran don de gentes y enseguida estábamos integradísimos con unas cervezas en la mano.
Ahora ya me he vuelto a quedar solo, ya casi me estaba acostumbrando a viajar en trío, la verdad es que hemos estado muy a gusto y he tenido la suerte de aprender mucho de un gran tipo como Fernando y de un personaje como Marc, espero nos volvamos a encontrar en Barcelona. Ahora toca seguirla solo y esperar a ver que sorpresas me esperan en Olinda, Pipa, Natal y próximamente en Colombia. Finalmente no llegaré al Amazonas por tiempo principalmente, todavía queda muy lejos y si quiero estar en Barcelona en octubre debo reservar los dos últimos meses para Colombia, a la que espero llegar en menos de 20 días.