Parece que aquí en Colombia me está costando un poco escribir...no se si es porque ya estoy al final del viaje o porque me cansé de escribir, eso no quiere decir que no esté disfrutando de este país, pero la verdad es que al ser el último ya me lo estoy tomando con mucha calma. No he hablado ni de Bogotá, ni de Cartagena, ni de Tayrona, ni de Cali donde estoy ahora, intentaré hacer un pequeño resumen...
La impresión general ha sido buena, Colombia está cumpliendo con sus expectativas pero es inevitable hacer comparaciones con Brasil, aunque tienen muchas diferencias. La llegada a Bogotá desde las playas de Pipa, fue un poco duro, demasiado contraste de las playas paradisiacas a una capital bulliciosa. Por suerte mi llegada fue muy bien acogida por mi tía, y aproveché para descansar unos días, visitar Bogotá y ir al dentista! lo tenía pendiente y aproveche la buena fama de los odontólogos Colombianos para poner al día mi dentadura a buen precio. Bogotá es un ciudad enorme, en linea con las grandes ciudades latinamericanas, pero como gran ciudad tiene oferta para todo los gustos, desde casco antiguo, colonial para variar, oferta cultural y como no, Rumba, Rumba no como estilo músical sino como fiesta, al colombiano le gusta pasarlo bien, bailar, beber, divertirse y estar de rumba! Igualmente en Bogotá estuve en otro plan, a parte de descansar, la casa de mi tía situada al Sur de la ciudad, es una fundación que se dedica a la ayuda a familias pobres y en estado de miseria, así que cada día me encontraba un grupo de gente diferente que asistían a los talleres y a los almuerzos que la fundación le ofrecía. También pude acompañar a mi tía a algunas visitas domiciliarias, en las que tuve contacto con la realidad de esas familias que viven de forma muy precaria. Aquí en Colombia, tienen un sistema social que divide la sociedad en estratos que van del más pobre, el estrato 1, al más rico, el 6, así que si estás en el 1 o 2 como la gente que viene a la fundación... pues lo tienes bastante jodido. Quiero preparar algo para echar un mano con fondos para la fundación, así que cuando lo haga espero que quien quiera colabore con la causa, por que realmente lo necesitan.
Después de pasar unas dos semanas en Bogotá, me fui para Cartagena de Indias con mi tía, el caribe Colombiano, el Salvador de Bahía de Colombia, cultura negra, historia, rumba y buena onda. Después de pasar unos días con mi tía, seguí mi viaje solo de nuevo y acabé quedándome una semanita en Cartagena, un día más que más da... no me arrepentí, dicen que la ciudad tiene un aire a La Habana y después de haber visitado ambas ciudades puedo decir que es bastante cierto, al fin y al cabo las dos fueron los puertos principales del Caribe. En Cartagena me reencontré con mi amigo Olivier que nos vimos en Ushuaia(Argentina) y ya había llegado a Cartagena, también conocí a un chico español que ahora vivía en Venezuela pero que había vivido mucho tiempo en Cartagena, así que estuvo bueno por las informaciones que me dio.
Seguí visitando la costa y me fui hacia Santa Marta, con intención de visitar el Parque Tayrona, a la ciudad no le di apenas tiempo, con solo una noche partí para Tayrona. Por fin pude ver bonitas playas colombianas, el parque es precioso, con varias playas (no todas aptas para el baño por las corrientes), mis preferidas la de la
Piscinas y la de Cabo de San Juan, me gusto mucho la combinación de playa con la sierra, para llegar a las playas tenias que andar un poco y cruzabas diferentes tipos de paisaje, bosque tropical, palmerales y esas grandes rocas blancas típicas del parque que me cautivaron. La zona es muy interesante también por las poblaciones indígenas que viven el parque y en la sierra, concretamente los Tayrona y los Koguis, también es muy interesante caminar por los caminos que construyeron, y las ciudades como la Ciudad Perdida la más impresionante y la que no fui por falta de presupuesto por que son un 300 euros por 6 días de ruta para llegar. En cambio visité Pueblito, que es una versión mini de la Ciudad Perdida y se encuentra dentro del parque y es bastante más accesible ya que llegas en una mañana, pero igual es muy bonito de ver con sus avenidas de piedra tallada y sus terrazas. Tener en cuenta que era un pueblo que no conocía el hierro, solo el oro y sus construcciones son grandes obras de ingeniería para la época en que se construyeron, 500 años antes de la famosa conquista... En Tayrona también estuvo bueno porque estuve durmiendo 5 noches en una hamaca y no está nada mal, se duerme muy bien. También pude bucear por unos de los arrecifes más bonitos en que me he sumergido en mi viaje y quizás el más difícil, ya que se encontraba en una especie de rompeolas que construyeron los indígenas para pescar, lo que pasaba es que estaba un poco lejos de la playa y lo llegué nadando....creo que nunca había nadado tanto pero valió la pena, gran vida submarina!
Luego me fui para el eje cafetero, en el centro del país al oeste de Bogotá, pasé toda la noche en un bus con el aire acondicionado a tope y llegué a Medellín, quería visitarlo pero como llegué pronto y viniendo de Tayrona venía muy relajado y no me apetecía meterme en una ciudad así que pensé en seguir para Salento, un pueblecitoCocorá, donde se encuentran las palmas más altas del mundo y árbol nacional de Colombia, la Palma de la Cera. En el valle también pude disfrutar de ver muchos tipos de colibrí, sin duda ya uno de mis pájaros preferidos.También fui a visitar una hacienda cafetera con un chico suizo que conocí allí, el Pascal. Dicen que el café de Colombia es el mejor del mundo, pero definitivamente les faltan buenas cafeteras, las cafeteras son italianas y encima el cafe de primera calidad se exporta... así que el mejor café de Colombia no se toma en Colombia, será en España, Italia o quizás en Japón que dicen que es uno de sus principales puntos de exportación...
Y bueno como desde Salento me quedaba cerca Cali, pues ahora estoy en Cali... la capital colombiana de la Salsa, y así es! para empezar me metí en un hostel con clases de Salsa y Yoga, un poco de ejercicio para acabar el viaje no me irá mal... Todavía no puedo decir que sepa bailar salsa, pero espero como mínimo no parecer un pato mareado y poder tener un baile mínimamente digno con una latinoamericana, ellos lo llevan en sangre, nosotros tenemos que aprenderlo y a parte los que somos zurdos y con un poco de lateralidad cruzada, pues la coordinación no es lo nuestro...
Ya me queda poco en este país y en este viaje, mañana quería ir al Pacífico que me han dicho que puedo ver ballenas y de ahí el jueves vuelvo a Cali para ver la rumba salsera y de vuelta a Bogotá a esperar a mi vuelo para casa...
Os dejo con algo de salsa caleña y os invito a ver las fotos de los últimos días.
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