Salgo de Buenos Aires sin dormir y con cierta embriagadez de redbull y Palermismo, el avión esta lleno de pescadores americanos y gente vestida de camuflaje... hace falta? hay armas en el vuelo? te va a servir el café un ciervo?? En definitiva, intento dormir algo, pero poco, abro un ojo y desde la ventanilla veo carreteras o lineas completamente rectas eternas que se pierden en el horizonte, poco después una imagen familiar, una montaña cónica nevada... debe ser el volcán Lanin. Aterrizamos y el aeropuerto ya es como una cabaña, me espera Matías, Celia y Tao, perfect. El sueño y el cansancio desaparecen de golpe y no hay tiempo para dormir.
Nos vamos directamente a los lagos, a la cabaña de unos amigos a comer un asadito de río. Hace buen día y tiene pinta de que va a seguir así. El dato más significativo es que al llegar a la cabaña tengo una sed terrible y pido un vaso de agua, me dan una copa (muy bonita por cierto) y me dicen que ellos toman el agua de arroyo, automaticamente soy feliz, la cabaña (de fin de semana pero preciosa y sin luz, ni más agua que la del arroyo) está justo a lado de un riachuelo, voy para allá y cargo mi copa, no bebía agua del río desde que iba de campamentos (para quien no lo sepa fui un minyó escolta... todos tenemos un pasado) al volver había en la parrilla unos choris y una trucha preciosa de dos palmos pescada ahí mismo, buenísima. Y para colmo vimos como sobrevolaba las montañas, un Condor!! Mi primer Cóndor, por aquí no se ven muchos, seguro que es un buen presagio!
Después de comer nos fuimos al lago, había viento y los chicos estaban ansiosos de pillar el kite, kitesurf en el lago si. Pasamos la tarde en el lago viendo como navegaban, me hubiera gustado probarlo pero mi estado no creo que fuera el más apropiado para hacer experimentos sobre aguas bastante frías. La tarde fue empeorando y el viento empezó a pegar fuerte y cada vez más frío, para casa. La casa donde estoy también es tipo cabaña, a las afueras de San Martín, todavía medio en construcción pero muy agradable y Matías y Ceci (que es andaluza) son super majos.
El paisajes está salpicado de lagos y montañas, es la precordillera pero ya impresiona y es un avance de lo que me voy a encontrar en las próximas semanas, me acerco a la Tierra de Gigantes.
Mañana ya me voy a ver todos los lagos, también haré rafting por primera vez y veré el famoso volcán Lanin de cerca y unos arboles de la prehistoria que se llaman Araucarias.
Ah por cierto! Matías tiene un restaurante en Barcelona que se llama Galeuche y que hace honor a la zona donde estoy, algunos quizás ya lo conocéis, si os apetece es un buen sitio para cenar en el Raval con las mejores empanadas, este es!
Sigue lloviendo, espero la nubes se vacíen esta noche y mañana poder ver los lagos sin mojarme demasiado, os dejo la foto de uno, el Meliquina.

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